miércoles, 2 de mayo de 2018

SE NECESITA FUERTE INYECCIÓN DE INVERSIONES PARA NO DEJAR MORIR A CAJAMARCA

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La batalla contra la pobreza en el Perú presenta un oscuro porvenir, según los últimos indicadores publicados por el INEI, y Cajamarca es una muestra fehaciente de lo que no se debe hacer en materia económica, y lo perjudicial que son los extremismos radicales para la población. 

Juan Carlos Mondragón, presidente de Cámara de Comercio y Producción de Cajamarca, en diálogo con Red de Comunicación Regional (RCR), analizó los resultados donde se registra que más de 250 mil cajamarquinos viven en pobreza extrema (entre el 13.5% y 20% de la población) lo que refleja la catástrofe social que atraviesa esa región. 

¿Qué se dejó de hacer en Cajamarca para llegar a este resultado pavoroso? “Cajamarca nunca ha llegado a consolidar una verdadera diversificación productiva, es decir, desarrollar un conjunto de actividades que permitieran hacer sostenible una mejora en los ingresos y la calidad de vida de la población”, argumentó Mondragón. 

Añadió que cuando la población está muy dispersa en una región, como en Cajamarca, y depende solamente de una o dos actividades económicas, no existe un nivel de sostenibilidad que impulse la posibilidad de crecer económicamente. 

“La línea de la pobreza es muy fina y se puede quebrar rápido. Es cierto que los programas sociales ayudan a paliar este problema, pero si no hay sostenibilidad para que los pobres en el tiempo mejoren sus ingresos va ser muy difícil revertir este problema”, apuntó. 

La pregunta del millón. ¿Qué se debe hacer para revertir esta situación? “Inversión. Sin duda. Lo fundamental es promover la inversión, tanto pública como privada. El presidente Vizcarra conoce muy bien el tema de la pobreza, y sabe lo que es atraer inversiones desde el sector privado. Es una oportunidad para Cajamarca, pero debe estar amarrado a una eficiente diversificación productiva que abra las puertas al desarrollo económico y social”, explicó. 

Cajamarca, agregó, tiene en cartera más de US$ 12 mil millones de dólares por invertir en el sector minero, pero para concretar esos aportes es urgente el fortalecimiento de todas sus instituciones para evitar el flagelo de la corrupción. 

“Necesitamos consolidar los cimientos de crecimiento, inyectando esa inversión en sectores clave y destinando sus beneficios directamente hacia esa población que necesita salir de la pobreza, con alternativas productivas y sostenibles”, acotó Mondragón. 

La inversión es el motor del crecimiento, afirmó enfático, potenciando al mismo tiempo la productividad, cerrando las brechas de conectividad, salud, educación, saneamiento, etc., fortaleciendo el capital humano, y en lucha frontal contra la informalidad y la corrupción. Esas son las decisiones que hay que tomar para aspirar a un nuevo renacer de Cajamarca, concluyó. 



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