domingo, 27 de octubre de 2019

Alicia Medina: “El maíz morado aparte de alimentarnos, nos cura”

Alicia Medina, ingeniera - Premio Summum a la Investigación: “El maíz morado aparte de alimentarnos, nos cura”. (Piko tamashiro/GEC)


“nadie le daba importancia (al maíz morado). consumimos chicha morada hace varios años, pero la tomábamos como refresco. No sabíamos las bondades del pigmento, que es el más potente antioxidante”, señala la experta cajamarquina que este año fue premiada en Summum.

Cupisnique Trinidad está a 1,800 metros sobre el nivel del mar. A tres horas en auto de la ciudad de Cajamarca, en la provincia de Contumazá, y a 23 kilómetros de Tembladera, donde se encuentra la represa de Gallito Ciego. Es un distrito de unas mil familias, una de ellas los Medina Hoyos.

Pequeño en población, pero extenso en territorio. En palabras de Alicia Medina, es una de las comunidades campesinas más grandes del Perú. “Tiene mucha riqueza”, afirma y recuerda que en la chacra familiar de tres mil metros su padre producía arveja, trigo, cebada y maíz. Ella ayudaba en la siembra, cosecha y desgrane. Ahí vivió hasta los 11 años.
“Recuerdo que eran mazorcas pequeñas, con bastante daño de gusanos o de plagas. Como era niña, no tenía una opción que dar”, dice quien ahora es agrónoma y este año obtuvo el Premio Summum a la Investigación. Ella lideró al equipo del Programa Nacional de Maíz del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) que logró identificar la variedad de maíz morado INIA 601 de alto rendimiento y gran contenido de antocianinas beneficiosas para la salud.

Alicia es la última de doce hermanos. Su padre falleció a los 90 años, en 2008, y su madre en abril cumplirá un siglo de vida. “Veo en varios de los productores a mi padre”, se emociona la ingeniera que lleva en la sangre su dedicación por el maíz morado.

-¿Su padre influenció para que usted sea agrónoma?
No exactamente, pero sí se sentía orgulloso de tener a su hija ingeniera. Y yo quise ser ingeniera. Cuando terminé el colegio en Trujillo, volví a Cajamarca, donde pregunté por la ingeniería más importante que había y me dijeron que era Civil. Pensé en esa opción, pero me decidí por Agronomía.

-¿Por qué?
Me pareció una carrera competitiva, interesante. Luego pensé en la seguridad alimentaria. Creo que tomé la decisión acertada.

-¿Cómo se da su acercamiento al maíz morado?
Terminando los estudios en la universidad tuve la oportunidad de conocer al doctor Luis Narro León, quien en ese momento era el líder nacional del Programa de Maíz del INIA y me dio la oportunidad de hacer la tesis. Hice una investigación sobre el maíz amiláceo en general, que son todos los maíces suaves, los que se utilizan para el consumo de las personas y que en su composición tienen el 80% de almidón.

-¿Pero por qué se dedicó finalmente al maíz morado?
Antes de especializarme trabajé con los maíces amiláceos en general: choclero, canchero y maíz negro. A partir del año 2011 tuve la oportunidad de conocer Japón y luego trabajar con un equipo de expertos japoneses en Cajamarca. Iniciamos un proyecto donde se le dio más importancia al maíz morado, no por su producción sino por su color (contenido de antocianinas). Vimos la característica del color en la panca (lo que envuelve la mazorca del maíz). En 2013 se hizo una investigación para determinar la cantidad de antocianina que tiene esa variedad. Y la cantidad de antocianina de la panca era superior a la de la tusa (coronta). Eso nos daba opción de poder comercializar ambas partes. Luego concursé a unos fondos del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo. Propuse un estudio de seis variedades de maíz morado en siete pisos altitudinales. Gané el proyecto y pude desarrollar la investigación que me permitió determinar la que tiene más pigmento natural entre las seis variedades (una de Ayacucho, otra de la U. Agraria, el Canteño y tres variedades de Cajamarca), y es la INIA 601, que es una variedad mejorada.

-¿Por qué es importante la antocianina?
Porque es un potente antioxidante, es un producto que previene varios tipos de cáncer, como el de colon. También está indicado para la presión alta y el colesterol malo. Además, el maíz morado o maíz negro es peruano, no hay en otros países.

-¿El maíz morado recién ahora es valorado?
No exactamente, pero no lo conocíamos, nadie le daba importancia. Es muy cierto que consumimos chicha morada hace varios años, pero la tomábamos como refresco. No sabíamos las bondades del pigmento.

-¿Está bien hervir varias veces el maíz?
Sí, porque a medida que vas hirviendo vas sacando más el pigmento o antocianina. Si al Canteño lo puedes hervir unas dos veces, al INIA 601 puedes hervirlo más de tres veces. Incluso, si pones la panca en agua fría sale su color. Yo tomo la chicha morada sin azúcar. Me calma el dolor de cabeza.

-¿Cuál es el antecedente más lejano que se tiene del maíz morado?
Los maíces de color oscuro provienen de una raza que se llama kulli. El equipo de investigadores que obtuvo la variedad trajo una población de maíz morado de Huaraz y la cruzó con otra población de Cajamarca. Ambas dieron origen al maíz INIA 601, luego de un proceso de mejoramiento de más de 10 años.

-¿Es posible adquirir la variedad INIA 601?
Tienen que contactarse con el INIA, con la Estación Experimental Agraria Baños del Inca, para el tema de semillas y contactarlos con los productores.

-¿Es posible que llegue a los puntos de venta comunes?
Falta difusión y que los productores siembren la variedad masivamente. Estamos empezando.

-Hoy la quinua es como una bandera peruana en el mundo. ¿Cuál es el potencial del maíz morado?
Tiene mucho potencial porque aparte de alimentarnos, nos cura. Su pigmento es el más potente antioxidante.

-Alicia, su madre tiene 99 años. ¿Será por el maíz?
(Risas). No exactamente. Dios nos regaló esa bendición. Y mi padre vivió hasta los 90 años. A él –que fue agricultor– le dedico los estudios que hago con el maíz morado.


AUTOFICHA
- “Soy Alicia Elizabeth Medina Hoyos, del Programa Nacional de Investigación de Maíz del INIA. Mi sede de trabajo es en Cajamarca. Nací en Cupisnique Trinidad, adonde voy siempre. Tengo 55 años. Estudié Agronomía en la Universidad Nacional de Cajamarca”.

- “Llevo en el INIA 27 años, dedicada a la investigación de maíces amiláceos y últimamente en el maíz morado. Trabajo que me ha llevado a Ecuador, Colombia, Bolivia y Japón. Hay que difundir ampliamente las bondades de este maíz. Hay iniciativas de producción en otras regiones”.

- “Mi sueño es que el maíz morado llegue a ser un producto bandera del Perú. Y el otro sueño que tengo es que podamos generar agroindustria en la región Cajamarca para que los productores se beneficien de mejor manera, tengan más ingresos y vean la real magnitud del producto”.
Perú21

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